LA POSIBILIDAD DE UN LUGAR
Francisco Naranjo con Carmen Caballero. Ahora solo, sin ti…
La globalización, aunque hoy en día no es una novedad, sigue marcando el ritmo con constantes transformaciones. Entre ellas, emerge una realidad inquietante: lugares a los que quizás nunca más podremos acceder. Donde quiera que miremos, parece que no queda un solo rincón libre de las presiones mundanas, ni del peso de una imaginación moldeada.
Así, el mercado global va más allá incluso de lo global: acercarse a la turistificación de otros planetas desde la Tierra es su casilla de salida. La Tierra, al humano, empieza a quedarle pequeña y entonces emergen de los océanos, islas artificiales, se perforan montañas, se ponen en anuncio los grandes corales del océano pacífico… Se habla de masificación.
Esta instalación artística concebida para ser un punto de inflexión, se plantea como un lugar de introducción y de análisis desde el vacío. Se plantea con unos elementos mínimos, en un lugar aséptico, frío y sin referencias. Para desde ahí adentrarnos a LA POSIBILIDAD DE UN LUGAR.
Grilletes, cuerdas, fotografías, esquemas, y un objeto (banqueta de cirugía), que deambula por el espacio galerístico, conviven, para hablarnos de una posibilidad que se transforma en su propia negación.
La imposibilidad de identificar un LUGAR como el escenario definitivo de nuestra felicidad refleja su naturaleza efímera y cambiante. La felicidad, lejos de anunciarse a un LUGAR concreto, se dispersa en momentos, personas y emociones que lo trascienden.
Revisa la manera en que los seres humanos, la inteligencia natural, concede sentido a su alrededor. Que un sistema autónomo sea capaz de un pensamiento simbólico, se debe a la habilidad de aportar una dimensión semántica que no está presente en el mundo, una intención que hace que determinadas cosas sean significadas por determinadas otras. Un mundo que no está prefabricado, ni etiquetado, sino que se presenta cargado de novedad, de variaciones y modificaciones imprevistas. Esta podría ser una de las fórmulas que, tal vez, refuercen la premisa de la imposibilidad de dar forma a ese LUGAR.
Y ya no tiene sentido pensar en el por-venir, y que el descrédito de las utopías revela una crisis de civilización, una falta de esperanza en la posibilidad de una sociedad radicalmente diferente.
El sueño, la aspiración y la lucha por una sociedad más justa, libre y fraterna ha sido y es una constante en la historia humana. Esta ilusión esperanzada y legítima, por estar enraizada en la naturaleza insatisfecha del hombre y en su afán de perfección, ha dado vida a numerosos proyectos, teorías y narraciones que, al contemplarse por los contemporáneos del “soñador” como “irrealizables” se han adscrito al género impreciso de la “utopía”. La cuestión de la utopía, remite a la operatividad del componente utópico en la movilización social en pro de transformaciones estructurales. Desde el pensamiento contemporáneo damos por normalizados los U-topos, y en esta ocasión, éste, se convierte en la posibilidad de la negación desde una afirmación: LA POSIBILIDAD DE UN LUGAR.
Originalmente, este acto expositivo se concibió como un ejercicio para llevar a cabo la última muestra de Francis Naranjo. Sin embargo, paradójicamente, se convierte en la última exposición que este autor realiza sin su compañera de vida, Carmen Caballero (1956-2024), con quien compartió durante 41 años todos los lugares, los viajes, los grilletes y los procesos de trabajo. Ahora, es ella quien, en su ausencia, nos remite a la imposibilidad de un LUGAR.
LA POSIBILIDAD DE UN LUGAR se convierte, entonces, en un gesto: una representación de un último aliento. Al atravesar esa experiencia simbólica, se accede a otro espacio, una otredad que se manifiesta como una realidad melancólica. Es una realidad sostenida por los amores (El amor y la pasión son los pilares que sustentan la filosofía), se cruzan y se desvanecen alrededor de una relación. Este LUGAR, aunque carece de una presencia concreta, existe en la intersección entre el recuerdo y el anhelo, un espacio intangible donde se refugio lo que nunca fue plenitud.
Ahora solo, sin tiempo…sin ti.
Francis Naranjo, 8 de noviembre de 2024, día de nuestro aniversario nupcial.