HOMENAJE A CARMEN CABALLERO: UN SER DE ARTE
Carmen Caballero nace en Santa María de Guía en junio de 1956, fallece en Las Palmas de Gran Canaria en septiembre de 2024. Su trayectoria vital y artística queda profundamente ligada a la de Francis Naranjo desde el año 1983. A partir de 1984, ambos inician una colaboración ininterrumpida que se prolongará durante cuatro décadas, atravesando proyectos, desplazamientos, exposiciones y procesos de investigación compartidos. En esa extensa travesía conjunta no existe un solo territorio recorrido, una sola experiencia artística o humana, que no haya sido vivida desde la complicidad y el diálogo mutuo. Más que una colaboración, construyeron una forma de existencia en común atravesada por el arte, el pensamiento y la experiencia del mundo.
Este homenaje nace desde el dolor de la pérdida, pero también desde la necesidad de comprender cómo la memoria transforma la ausencia en permanencia. La muerte irrumpe como un paisaje quebrado donde el tiempo parece detenerse; sin embargo, el recuerdo actúa como una corriente silenciosa que continúa sosteniendo aquello que el cuerpo ya no puede retener. La memoria se convierte entonces en un mar interminable: un espacio donde convivimos con el duelo, con el miedo al olvido y, al mismo tiempo, con la certeza de que quienes amamos continúan habitando nuestras vidas de formas invisibles.
El dolor de perder a un ser querido no desaparece; se transforma. Permanece como una vibración íntima que reaparece en los gestos cotidianos, en las imágenes, en los objetos, en los lugares compartidos. Los recuerdos emergen cargados de una intensidad contradictoria: contienen la belleza de lo vivido y, a la vez, la herida irreparable de aquello que ya no volverá. En esa tensión entre presencia y ausencia se sitúa este homenaje. No como clausura, sino como un acto de permanencia afectiva y simbólica.
Hablar de Carmen Caballero implica también reconocer una práctica artística y humana profundamente vinculada a los procesos de creación colectiva, al viaje y al encuentro con otras geografías culturales. Junto a Francis Naranjo, desarrolló una presencia constante en espacios internacionales de arte contemporáneo, articulando proyectos que atravesaron distintas latitudes y contextos. Sus producciones estuvieron presentes en instituciones y centros de referencia como el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, Kulturprojekt Röda Sten, el Museo Nacional de Bolivia, la Haus der Kulturen der Welt, el Museo de Arte Contemporáneo de Paraná, el Palais de Tokyo, el Barbican Arts Centre, el Centre Pompidou, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Jeu de Paume, el Museo del Barro o el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo–MAAC, entre muchos otros.
En los últimos años, gran parte de su actividad se concentró especialmente en Sudamérica, territorio donde encontraron una intensa afinidad afectiva, política y cultural. El último viaje realizado juntos tuvo lugar en abril de 2024, en Monumental Callao, específicamente en Casa Fugaz, con motivo de la exposición colectiva internacional Del Rostro a la Máscara. Ese desplazamiento, sin saberlo, se convertiría en la última experiencia compartida antes de la partida definitiva de Carmen.
Es precisamente esa circunstancia la que otorga a este homenaje una dimensión profundamente simbólica: regresar al último lugar habitado juntos, al último espacio donde el arte volvió a reunirlos en un proyecto común. El homenaje se plantea así no solo como un ejercicio de memoria, sino también como un gesto de retorno. Volver al territorio de la última travesía compartida significa reconocer que los lugares conservan huellas, resonancias y afectos; que los espacios también recuerdan.
Este homenaje póstumo no pretende únicamente narrar una trayectoria, sino activar una presencia. Convocar a Carmen Caballero desde las imágenes, las memorias y los vínculos que dejó sembrados en cada proyecto, en cada viaje y en cada persona que compartió con ella una experiencia artística o vital. Porque hay existencias que trascienden la desaparición física y continúan habitando el mundo a través de la sensibilidad que despertaron en los otros. Y Carmen Caballero fue, precisamente, eso: un ser de arte.
VISTAS EXPOSICIÓN (Selección). Realizada en 13 salas de Casa Fugaz en Monumental Callao.















































