jueves, 7 de agosto de 2025

Exposición colectiva internacional en el Museo de Arte Contemporáneo, Santiago de Chile. DINÁMICAS VERTIENTES SUR<->SUR

 DINÁMICAS VERTIENTES SUR<->SUR

Curaduría: Francis Naranjo y Eduardo Caballero

 

8 de agosto de 2025 - 19 de octubre de 2025

 

“Dinámica de vertiente es un término procedente de la geomorfología, que designa los procesos mediante los cuales valles, laderas y pendientes funcionan como sistemas de transporte y acumulación de materiales; agua, sedimentos, fragmentos de roca, modelando así el paisaje”, explican los curadores y artistas grancanarios, Francis Naranjo y Eduardo Caballero (quién también es geógrafo). Los responsables de la muestra DINÁMICAS VERTIENTES SUR<->SUR, detallan, además, que su proyecto ocupa este término "como metáfora para abordar los territorios de procedencia de los artistas participantes, territorios del sur global, comprendidos como geografías sometidas, al igual que el propio sistema-mundo, a dinámicas históricas establecidas desde el inicio del proceso colonial y que continuarán hasta el presente. Esta metáfora permite, además, imaginar la posibilidad de un flujo invertido".

 

Los territorios a los que se refieren Naranjo y Caballero, son específicamente Canarias, Cabo Verde, Chile, Ecuador y la República Democrática del Congo. “Todos ellos entendidos como laderas sur, espacios por los que discurren las prácticas de 17 artistas que emprenden el ilógico ejercicio de fluir ladera arriba, desafiando la pendiente”, señalan en el texto curatorial de la exposición.

 

La selección de estos países, explican, "se configura de manera orgánica a partir de una red de colaboración e intercambio artístico que hemos ido tejiendo durante los últimos años. Además, son geografías que conocemos: territorios que hemos habitado, investigado o con los cuales mantenemos vínculos afectivos, intelectuales y de trabajo". Pero además de la cercanía, literal o metafórica, en el centro del proyecto de Francis Naranjo y Eduardo Caballero se aloja un claro interés “por conformar un mapa que evoca el Atlántico como espacio de cruce: América y África (sur-sur) aparecen aquí no solo como referentes geográficos, sino también como constatación del fenómeno de la colonialidad, especialmente en torno al denominado “descubrimiento” o invasión de América”.

 

Junto con el perfil geopolítico de la exposición, DINÁMICAS VERTIENTES SUR<->SUR, se estructura a partir de otras características. Una de ellas es la predominancia del formato instalativo. Esto, según explican los curadores, “responde a la intención de generar un recorrido que ofrezca diferentes atmósferas, permitiendo al espectador desplazarse entre territorios y sensibilidades”. Otra de sus características, es que, si bien el proyecto no se limita a artistas vinculados a la academia, si hay una preponderancia de estos. “La idea es propiciar un espacio de encuentro entre quienes generan pensamiento desde ya a través de sus prácticas, produciendo no sólo obra, sino también reflexión crítica y, en algunos casos, teórica. Buscamos, además, que estos encuentros puedan derivar en conexiones institucionales, generando puentes entre territorios a través de redes de educación, enseñanza e investigación”, explica.



Fancis Naranjo presenta su propuesta expositiva en este contexto expositivo:
LA NACIONALIDAD DE DIOS

2025
Instalación
La intervención confronta al espectador con una afirmación provocadora:
“Al ciudadano le conviene atesorar la misma nacionalidad que Dios.”
La palabra atesorar aparece en un letrero electrónico donde se desplaza continuamente, reemplazada por sinónimos como tener, portar, poseer, conservar, custodio, cargar. Esta oscilación semántica —donde el lenguaje parece buscar sin éxito una forma definitiva de enunciar la posesión— refuerza la ambigüedad del mensaje, y abre múltiples interpretaciones sobre la relación entre poder, identidad y sumisión.
Debajo del texto, cuatro rejillas de ventilación dejan escapar una multitud de cucarachas que avanzan amenazantes, invadiendo el espacio visual y conceptual de la obra. Estos insectos, símbolos de resistencia y decadencia, transforman el mensaje en un comentario crítico sobre la corrupción, el miedo y la imposición de creencias.
La relación entre el texto y las cucarachas genera una tensión inquietante: ¿qué ocurre cuando las ideas que nos rigen emergen de las sombras, como plagas inevitables?






miércoles, 23 de julio de 2025

Exposición UNIDAD MÍNIMA. Centro de Arte Baños del Almendro. Valparaíso. Chile.

Bajo la Curaduría de Francis Naranjo y Eduardo Caballero se presenta la exposición colectiva internacional  Unidad Mínima.
Cada obra nace de un impulso primario, de un punto de partida esencial que define su existencia. La unidad mínima es el germen, la célula fundacional de toda forma, la partícula indivisible que sostiene el todo. En esta exposición colectiva, diferentes artistas exploran los límites de lo esencial, despojándose de lo superfluo para revelar la estructura fundamental de sus lenguajes.
La unidad mínima es, a la vez, origen y frontera. Es el trazo que da inicio al dibujo, la palabra que condensa un pensamiento. En el arte, como en la naturaleza, todo se compone de fragmentos, de elementos básicos que, al reunirse, generan armonía, contraste, ritmo, tensión. Aquí, cada pieza es una indagación en esa estructura primaria que subyace a la creación: la mínima expresión que aún conserva su identidad, el límite exacto antes de la disolución.
En un mundo saturado de información y estímulos, la búsqueda de lo esencial se vuelve un acto de resistencia. Reducir, simplificar, volver a lo mínimo no implica renunciar a la complejidad, sino encontrarla en su estado más puro. Los artistas reunidos en esta muestra trabajan desde distintos formatos y materiales, pero todos comparten la misma inquietud: ¿qué es lo indispensable en la obra? ¿Hasta dónde puede descomponerse una idea sin que pierda su significado? ¿Qué sucede cuando nos enfrentamos a lo mínimo, sin adornos, sin distracciones?
Cada pieza expuesta propone una incertidumbre a estas preguntas. Pero la unidad mínima no es un destino final, sino un punto de tensión. Es el equilibrio precario entre lo dicho y lo callado, entre lo visible y lo latente. Cada artista aquí presente ha despojado su lenguaje hasta el hueso, hasta ese umbral donde la obra podría reducirse a la nada o volverse infinita. En este ejercicio de reducción, lo mínimo se convierte en un campo de posibilidades, en un espacio donde la ausencia cobra presencia y donde lo esencial revela su potencia contenida, abriéndose como una puerta silenciosa hacia nuevas formas de percepción.
Esta exposición es un recorrido por esa paradoja: la de encontrar lo infinito en lo mínimo, la de reducir para expandir.



Francis Naranjo presenta en el marco de la exposición colectiva "Unidad Mínima" la obra "HISTORIAS MÍNIMAS", se presenta como un díptico de pequeño formato que interpela al espectador desde la tensión entre dos polos existenciales. A través de la yuxtaposición de una imagen de un grillete y el prospecto de un medicamento a base de morfina, la pieza traza un recorrido visual y conceptual por los límites de la vida, el control y la muerte.
El grillete, símbolo universal de la coerción, la restricción y la represión, alude a un estado de sometimiento, ya sea físico, social o psicológico. Su materialidad evoca la dureza del metal, la intransigencia de una estructura que aprisiona, que marca la piel y la historia de quienes lo han portado. En esta primera parte de la obra, la representación del grillete funciona como una metáfora de las cadenas impuestas, del control ejercido por fuerzas externas o internas que limitan el movimiento y la libertad del individuo.
Por otro lado, la segunda parte del díptico introduce un elemento radicalmente distinto pero igualmente opresivo: el prospecto de la morfina. Este medicamento, asociado históricamente con el alivio del dolor extremo, aparece aquí como el signo de un tránsito final. Su presencia remite a la enfermedad, a la fragilidad del cuerpo ya la inminencia de la muerte, pero también a la posibilidad de un alivio que, paradójicamente, conlleva la pérdida de la conciencia y la disolución del yo. La morfina, con su capacidad de adormecer, de borrar la sensación de sufrimiento, se erige como un símbolo ambivalente: es refugio y condena, es descanso y despedida.
La tensión entre estos dos elementos, aparentemente inconexos, genera un diálogo inquietante en el que la existencia se debate entre la sumisión y la disolución, entre la resistencia y la entrega. "HISTORIAS MÍNIMAS" nos obliga a reflexionar sobre los espacios intermedios en los que la vida deambula, atrapada entre la imposición de fuerzas externas y la fragilidad de su propia naturaleza. La elección del formato pequeño refuerza la idea de lo íntimo, de lo personal, como si cada historia contenida en este díptico fuera de una narración breve pero intensa sobre la condición humana.
En el contexto de la exposición "Unidad Mínima", esta obra resulta como una exploración del límite mismo de la existencia, de esos puntos en los que la vida se pliega sobre sí misma y se enfrenta a sus propias contradicciones. ¿Dónde se encuentra la verdadera libertad? ¿En la resistencia al control o en la entrega a la disolución? "HISTORIAS MÍNIMAS" no ofrece respuestas, pero plantea preguntas urgentes y universales que resuenan en la memoria y en la experiencia de cada espectador.





viernes, 17 de enero de 2025

Exposición LA POSIBILIDAD DE UN LUGAR. Galería Bibli. Santa Cruz de Tenerife. Enero-febrero 2025

lunes, 13 de enero de 2025

El archivo que persiste, el individuo que se desvanece.

 



 

A Carmen Caballero

El archivo es lo que queda, la huella tangible de lo que alguna vez fue, mientras el individuo —con su fragilidad interna— desaparece. En las grandes composiciones en el suelo, hechas de material médico-quirúrgico, se manifiesta una paradoja: herramientas diseñadas para preservar la vida se convierten en los vestigios que narran. Encapsulando un relato.

La composición en el suelo es, por tanto, un vestigio simbólico, una cartografía de ausencias que sugiere la presencia que alguna vez habitó esas herramientas. Es una imagen que nos enfrenta al paso del tiempo, a la fragilidad del cuerpo humano y a la permanencia silenciosa de los objetos que una vez estuvieron al servicio de la vida. A su disposición, el material quirúrgico se transforma en un testimonio, un lenguaje mudo que revela tanto los cuidados prodigados como la inevitabilidad de la pérdida.

El archivo, como concepto, adquiere aquí un carácter casi sagrado. Es la memoria hecha objeto, el puente que conecta lo efímero de la existencia con lo permanente de la materia. Sin embargo, el archivo no es inocente; lleva consigo el peso de lo que ya no está. Las herramientas quirúrgicas, dispuestas con cuidado, recuerdan la intervención humana en un intento por sostener la vida, pero también su incapacidad para evitar lo inevitable: la desaparición. Las herramientas quirúrgicas, frías y meticulosas, permanecen como testigos silenciosos de un momento de lucha, de una esperanza puesta en detener el tiempo. Sin embargo, en su disposición actual, ya no son instrumentos de salvación, sino símbolos de ausencia, recordatorios de la fragilidad de la existencia y de la permanencia inerte del archivo.

Este acto artístico plantea preguntas profundas sobre la memoria y el olvido. Si el material queda, ¿qué sucede con las emociones, los gestos, las palabras que se diluyen con la ausencia del individuo? ¿Es el archivo suficiente para preservar lo que fuimos, o solo un eco incompleto? En esta tensión radica la potencia de estas composiciones.

En su inmovilidad, estas piezas sugieren una verdad ineludible: lo inanimado persiste, mientras la vida se desvanece. Sin embargo, en su disposición cuidadosa, también existe un acto de resistencia, una intención de transformar el recuerdo en un lenguaje material que dialoga con el tiempo. Lo que queda no es la vida en sí, sino su rastro, un eco que desafía al olvido y convierte el archivo en una especie de refugio, un lugar donde la ausencia encuentra forma.